Perdí la cuenta de cuantos orgasmos tuvo mi novia.
Le compré a mi novia un juguete vibrador nuevo para su cumpleaños. Tiene control remoto y se ha convertido en nuestro juguete favorito. Ella simplemente lo conecta y la hago gritar con solo presionar el botón. Podría llevarla al orgasmo en un segundo. Le temblaban las piernas y todo su cuerpo comenzaba a temblar. Me encanta burlarme de ella por la casa y verla caer al suelo, gritando de emoción que le da. Me encanta verla caminar desnuda en nuestra casa, así que simplemente presiono el botón y la pongo en un estado de ánimo sexy al instante. Quería agradecerme, así que se arrodilló para hacerme una mamada. Mi putita me estaba chupando y yo seguía presionando el botón, haciéndola gemir y disfrutar de las vibraciones. Le encantaba tanto el juguete que no lo sacaba mucho de su coño. Ella estaba lista para follar, así que me tiré al suelo y ella me superó. Su coño estaba tan mojado que literalmente goteaba por sus muslos. Mi pequeña muñeca sexual empezó a saltar arriba y abajo de mi polla. Nos trasladamos a la cama y ella se puso a lo perrito, mientras yo empujaba mi polla por detrás. La estaba montando duro. Le encantaba recibir mi polla por detrás porque se sentía como una verdadera puta. Me encantaba darle una palmada en su pálido trasero mientras la clavaba. Estaba muy cachonda y quería que la montaran como una verdadera zorra. Sólo tomó un minuto más y ella gritó cuando el mejor orgasmo que jamás había tenido la golpeó con fuerza. La dejé sentarse sobre mi polla nuevamente y montarme locamente. No podía quedarse callada y todos nuestros vecinos podían escuchar sus gemidos y gritos. No tenía idea de cuántos orgasmos había tenido ya. Sus calcetines altos de color rosa me excitaban mucho y me hacían imparable. Todo lo que quería ese día era joderla. Me corrí por todo su coño y ella dejó su jugo un par de veces ese día.