Dos lesbianas adolescentes esperan ansiosamente una aventura sexual inolvidable
Clea y la Geisha aprovecharon cada oportunidad para disfrutar de juegos sexuales cuando tenían tiempo. Estas dos lesbianas adolescentes prefieren jugar que trabajar. Mientras su jefe les daba la espalda, la dulce Geisha se metió debajo de la mesa, apartó las bragas de su amante a un lado y comenzó a besar con los labios de su coño. Después de que su jefa pilló a las chicas lamiendo coños, las separó… ¡pero no por mucho tiempo! El verdadero asombro llegó cuando estaban en el baño. Allí, solas, estaban listas para experimentar orgasmos increíbles. Las lesbianas se acercaron al sofá y empezaron a frotar sus genitales mientras acariciaban sus grandes pechos. Su gerente entró y los sorprendió pegándose debido a que habían aplicado lo que pensaban que era lubricante, ¡pero resultó ser pegamento! Sin embargo, las niñas volvieron a quedarse solas y la pequeña Geisha levantó su pierna en el aire, permitiendo a Clea acceder mejor a su flor mojada. Las dulces chicas lamieron con entusiasmo sus coños, llevándose mutuamente a intensos orgasmos. Una vez más, las chicas desnudas comenzaron a frotar sus clítoris entre sí, burlándose unas de otras sin descanso hasta que nada más importó excepto alcanzar el clímax. Colocarse en un 69 significaba que pronto comenzarían los chorros. Mientras Geisha acariciaba el clítoris de Clea con delicados movimientos de su lengua, encendió intensamente a su novia. Se escucharon fuertes gemidos provenientes del baño. Sus lenguas incansables no se detuvieron ni un momento. Rápidamente se puso de pie, Geisha se levantó una vez más y volvió a sentarse sobre el coño de su pareja. Comenzó a girar y empujarse hacia adelante mientras Clea la abofeteaba juguetonamente en sus pequeñas nalgas. Aumentando su velocidad continuamente, ambas chicas alcanzaron la máxima intensidad y experimentaron poderosos orgasmos. De hecho, esta aventura resultó bastante placentera, y no dejó dudas de repetir tan travieso juego en los días venideros. Aprovechar breves momentos durante la jornada laboral puede resultar la forma perfecta de aumentar la eficiencia.