Cutie rubia tímida taladró a su hermanastra perra por robarle la ropa
Ver a su nueva hermanastra desempacar su ropa y ordenarla le dejó claro a la morena tetona que su madre se casó con el padre de la rubia. Desde que empezaron a salir, ella esperaba que no llegara a ninguna parte y que ella no estuviera donde está ahora. Con una nueva hermanastra y compartiendo habitación, todos esos hechos la irritaban. Entonces empezó a quejarse de todo, primero de mudarse, de compartir su habitación y de perder su privacidad. No pudo evitar mirar la ropa que trajo su nueva hermana. Como ahora eran hermanastras y tenían que compartir la habitación, la adolescente morena recogió la pila de ropa de la cama de su hermana y comenzó a quitarse su propia camisa. La rubia la miró en shock mientras se desnudaba frente a ella y se ponía su vestido rojo favorito. La sexy morena bromeó sobre su estilo y la tímida rubia ya tuvo suficiente. ¡Comenzó a rasgar el vestido, luego empujó a su mala hermanastra sobre la cama y le bajó las bragas! ¡Deslizó sus dedos en su raja mojada y comenzó a bombearlos dentro y fuera de ella! Hizo gemir fuerte a su traviesa hermanastra y le encantaba ponerla en su lugar. Entonces se quitó la ropa que había ganado y saltó a la cama con ella. La rubia comenzó a lamer el coño mojado de su hermana, tragando todo lo que pudo. Luego comenzó a chuparse las tetas con avidez. Los besó, los lamió, los chupó, mordisqueó sus pezones erectos. Las chicas desnudas comenzaron a besarse apasionadamente. Sus lenguas exploraban la intimidad de la boca del otro. La rubia abrió las piernas y colocó su coño sobre el coño de su hermana. Sus caderas comenzaron a moverse, haciendo que las jóvenes lesbianas gritaran de placer. Ninguno de los dos pudo mantener la voz baja y dejaron que las sensaciones los invadieran. Sosteniendo sus grandes tetas con ambas manos, literalmente golpeó su coño con su clítoris, convirtiéndolo en una polla, ¡follándola como quería! Estas bellezas se pusieron tan cachondas el uno por el otro que no dejaron de acariciar sus coños hasta hacerse temblar de placer.