Bañando a una jovencita pequeñita y destrozándole el coñito
Me encanta salir con chicas jóvenes y pequeñas y esta pequeña rubia delgada es tan jodidamente sexy que no podía esperar para bañarme con ella. Una vez que la desnudé, tomé una botella de lubricante y comencé a verterlo por todo su cuerpo, masajeándolo contra su piel desnuda, sus pequeñas tetas, su culito apretado y su raja rosada, viéndola ponerse resbaladiza, brillante y mojada. . Una vez que la tuve lubricada y lista para usar, me senté en el borde de la bañera y dejé que la pequeña adolescente acariciara mis pelotas y mi dura polla con sus manos lubricadas, masajeándola con ambas manos mientras chupaba y lamía la punta. Una vez que tuvo mi gran polla tan lubricada como su cuerpo caliente, se sentó en mi regazo, empujando ese pequeño trasero de burbuja contra mi polla, su apretado coño se abrió de par en par y lo tragó todo hasta que estuve dentro de ella y ella comenzó a rebotar. en mi eje, mirando por encima del hombro con una mirada sucia en su rostro. Su pequeño coño era más cálido y apretado que el de cualquier otra mujer que hubiera tenido. Dejé que la zorra adolescente se follara en mi poste antes de agarrar su cintura con ambas manos y bombearla con toda su fuerza. La pequeña chica desnuda se dio la vuelta, envolviendo sus piernas alrededor de mi cintura y sus brazos alrededor de mi cuello, presionando su resbaladizo cuerpo desnudo contra el mío, montándome en posición de vaquera, gimiendo y gruñendo, susurrándome al oído lo grande y dura que se sentía mi polla por dentro. ella, follándola tan bien. Se dio la vuelta de nuevo, de nuevo a la vaquera inversa, agarrándose fuerte para que no se resbalara de mi polla, mientras la levantaba y seguía golpeándola mientras estaba de pie. Eso es lo bueno de follar con chicas pequeñas, son tan livianas que puedes follarlas en las posiciones más locas. Tomó la botella de lubricante y vertió un poco más sobre sus pequeñas tetas, observando cómo goteaba por su vientre y por toda su raja rosada. Nos besamos y ella se frotó el coño mientras yo la follaba, dándole palmaditas en las tetas como una perra loca. La levanté de nuevo, la golpeé un poco más, luego la puse boca arriba, abriendo las piernas y arando su coño en posición de misionero. Me la estaba follando profundamente mientras ella gemía y suspiraba. Froté su clítoris con mi pulgar mientras la llenaba con la carne de mi polla, mirándola gotear lubricante por todo el lugar, finalmente saliendo de su arranque y lanzando un montón de semen caliente y cremoso por todo su cuerpo lubricado y su cara sucia.