Adolescente deliciosa en busca de dos tratamientos faciales

Adolescente deliciosa en busca de dos tratamientos faciales

Una adolescente sensual se coló en la casa de su vecino en busca de un enorme facial, o mejor dos, de los chicos que vivían allí. Se coló en su habitación, se desnudó rápidamente, agarró el juguete más grande de su colección y lo metió profundamente dentro de su chocho calvo. Los sonidos chapoteantes de un consolador golpeándose dentro de una caja de sexo convirtieron a la joven zorra en una tigresa insaciable que no podía dejar de masturbarse. Mientras sus lindos dedos se curvaban, la chica desnuda gimió y gritó tan fuerte que despertó a dos sementales. Despertados por la vista chisporroteante, sacaron su madera de la mañana al instante. Ambos penes recibieron el mismo trato: mamadas descuidadas y garganta profunda que los preparó para la acción. Los pezones marrones en las pequeñas tetas se elevaron cuando la tarta hambrienta de pollas hizo su magia en dos largos ejes. Los tipos afortunados se tumbaron boca arriba y la vaquera salvaje aprovechó la oportunidad para empalar su coño empapado con fuerza y ​​profundidad. Golpeada hasta el olvido por una de las pollas, otra le llenó la boca con carne dura de hombre mientras la zorra intentaba prestar la misma atención tanto a la punta como a las bolas. La sensación de elasticidad entre sus piernas hizo que la chica desnuda se volviera aún más salvaje y desesperada por conseguir la barandilla de su vida. Pollas rígidas seguían invadiendo la raja calva de un gatito que no podía dejar de saborearlas. Su cuerpo flexible se dobló en todas las posiciones para una máxima penetración mientras los macizos seguían llenando su coño. La follada del misionero le convenía a la chica porque su coño finalmente consiguió el orgasmo que tanto necesitaba. Ahora era el momento de devolverle el favor. Mientras el semental la golpeaba a lo perrito, una enorme carga de semen cayó sobre su cara, cubriéndole la boca y la mejilla con el líquido pegajoso. Otra cálida lluvia de semillas roció su boca y lengua, dándole la oportunidad de probar el esperma salado. Uno por uno siguieron corriéndose con fuerza sobre su cara feliz, rociando semen alto, golpeando su cara, labios y párpados. Estaba asombrada por el volumen de semen. Parecía que estaban orinando después de beber toda la noche, ¡pero era semen! Su esperma caliente goteaba por su cara mientras los chicos se turnaban para follarla por detrás.

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