Follar siempre ha sido más divertido que pelear.
Una vez estaba saliendo con una chica rusa con la que viví durante unos meses. Tenía buen cuerpo, muchos tatuajes coloridos y le gustaba follar. Aún así, como yo era insaciable en ese momento, aproveché cada oportunidad para engañarla. Un día, cuando le enseñé que no estaría, traje a casa una zorra fácil para follársela. Ella era increíblemente morbosa y vestía como una graznadora para mí, con medias de lunares y hasta un cuento de gatito. Estábamos jugando en un sofá mientras yo le tocaba el coño cuando de repente entró mi novia de entonces. Lo raro es que no me importó en absoluto. Ella se molestó y me pidió una explicación, además le dijo a la gatita algunas palabras terribles. Sin embargo, ella era tan zorra que tampoco le importaba en absoluto. Al contrario, incluso intentó calmar a mi novia y convencerla de hacer un trío. ¿Y sabes qué? ¡Ella lo hizo! Unos minutos más tarde, mi novia lamió el coño de la otra chica mientras yo me la follaba al estilo perrito. Después de que me la follé bien, las zorras cambiaron de posición, así que me follé a la gatita mientras ella lamía el coño de mi novia. Luego, dos chicas desnudas se inclinaron una al lado de la otra para que sus coños me fueran presentados y listos para follar, y me follé a cada una en ese momento. ¡Me los follé a ambos, pasando de un coño al otro! Ellas, las chicas desnudas, se acostaron boca arriba y abrieron las piernas para que yo pudiera hacer lo mismo, pero también en pose de misionero. ¡Todo hombre debería probar el sexo con dos chicas! Pasé de un coño a otro y toqué los que no estaba follando. Estábamos todos tan jodidamente cachondos. Me encontré con la cara de una gatita y mi novia le lamió el semen. Luego lo escupió en la boca sucia de la otra chica. Fue tan jodidamente desagradable. Fue el mejor sexo que he tenido.